En el corazón del mundo

Inglaterra/Irlanda

Nuestra divisa es: « Que sean Uno ».

Y tratamos de vivirla de la siguiente manera:

 

 


Ecumenical

Estando dispuestas a vivir nuestro carisma y nuestra misión en la Iglesia y en la vida comunitaria.

Siendo signos de unidad en el servicio a todas las personas.






Associates



A través de:

La oración comunitaria y la Eucaristía.

El ecumenismo.

Los diversos compromisos en las parroquias.

 

 

Hospitality

 

 


El trabajo pastoral en la iglesia, en el ejército, en la universidad.

Comunicando nuestro carisma

a los Asociados y laicos en general,


Dublin House




en la atención a las Hermanas mayores y enfermas,

en nuestras visitas a los enfermos y a personas ancianas,

a través del ministerio eucarístico.

 

Moseley House

 

 

Nuestras casas están abiertas a todas las personas…

para días de Retiro y Oración.

Compartimos los coches, las comidas, las finanzas.

Vivimos  la Hospitalidad.


Haunton House

 

 

 

 

 

 

 

 

Sharing a meal

 

 

 

Ejercemos el Ministerio de la Palabra.

Realizamos servicios sociales y de responsabilidad social,

trabajando por la Justicia y la Paz,

 

Sharing a meal 2

 

 

 

 

 

 

 

 

Sisters

 

 

otorgando salarios justos,

haciendo un reclutamiento equitativo.

Reconciliación.

Internacionalidad

 

 

 

Nuestra historia:

A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, las leyes anticlericales originaron, en Francia, la separación de la Iglesia y del Estado. En consecuencia, las Hermanas ya no tuvieron el derecho a enseñar en las escuelas primarias; de un día para otro, el Estado tomó su lugar y las hermanas fueron secularizadas. En la misma época, en Inglaterra, el Padre John O’Yoole buscaba religiosas para ayudar en la evangelización, en su reciente parroquia de Haunton, pequeño pueblo de Staffordshire. El arzobispo Illsley de Birmingham, le aconsejó que escribiera a la Madre St Paul, Superiora General de las Hermanas de San José de Burdeos, para pedirle Hermanas para esta misión.

Las Hermanas de San José aceptaron su invitación y  el 3 de mayo de 1905, tres Hermanas llegaron a Haunton: Sor Mary Magdelene (la única que hablaba inglés), Sor de la Trinidad y Sor St Norbert. Ocuparon una casita (St Edward’s) del poblado y empezaron a enseñar en la escuela parroquial. Se ocuparon también de la iglesia. Más tarde compraron una propiedad muy vasta en donde comenzaron por abrir una pequeña escuela privada para señoritas; éstas aprendían costura y obtenían un buen nivel de francés. A través de los años, surgieron otras necesidades y el establecimiento se transformó en un internado para mujeres de 5 a 18 años. En la misma época, muchas jóvenes del extranjero vinieron a este instituto para aprender inglés. Este internado continuó desarrollándose hasta 1987, en que por la edad avanzada de las Hermanas y la disminución de vocaciones tuvo que cerrarse.  Durante el tiempo que el internado funcionó, la comunidad de las Hermanas aumentó gracias a la llegada, en 1940, de nueve Hermanas obligadas a huir de Francia después de  la derrota del país  y de la invasión alemana.

Anteriormente, durante los años 30, jóvenes inglesas e irlandesas entraron al convento de Haunton, para adquirir un conocimiento básico del francés antes de partir para el noviciado en Francia, concretamente en Burdeos.

En 1949, Sor Imelda y Sor St Patrice desearon hacer una fundación en Irlanda, por lo cual pidieron a Mons. Lyons, Obispo de Kilmore en Co Cavan (Irlanda) establecer  un convento en su diócesis. Él aceptó con mucho gusto y tres Hermanas ocuparon una casita en Rice Hill pequeño poblado en Conté Cavan. Ahí explotaron una pequeña granja y ejercieron su apostolado hasta 1954, siempre cercanas a la gente de la localidad. Al mismo tiempo, Mons. Lyons pidió Hermanas para trabajar en el Colegio St Patrick, establecimiento diocesano para varones de 13 a 18 años, dirigido por el Clero diocesano y algunos profesores laicos. El trabajo de las Hermanas consistía en ocuparse del personal de intendencia, hacerse cargo de la enfermería y de la salud de los alumnos y del personal, cuando fuera necesario. Ellas desarrollaron sus funciones con gran cuidado y asiduidad, hasta que la congregación las retiró a fines de los años 60.

De 1905 a 1969 las Hermanas, en Inglaterra y en Irlanda, vivieron bajo la jurisdicción de la Congregación de San José de Burdeos en donde se encontraba la Casa Madre. En 1969 pidieron oficialmente llegar a ser una Región con una Superiora regional y un Consejo regional. En el Capítulo general de ese mismo año, su petición fue aceptada y Sor St Patrice fue nombrada Superiora regional, con dos Consejeras. La Casa Regional se instaló en Mosley en donde se estableció una comunidad el 4 de agosto de 1970. Dos hermanas trabajaron en la escuela primaria San Martín de Porres, recién construida; ahí realizaron grandes servicios hasta 1982.  En ese año esas dos hermanas partieron a Alemania como capellanas de los hijos del personal del ejército británico.

Fechas importantes de la historia de la Región:

Haunton                                                                                              1905-1987

Rice Hill                                                                                               1949-1954

Colegio  St Patrick                                                                            1950-1966

Maternidad  Virginia                                                                         1955-1987

Asilo de ancianos  Virginia                                                             1958-1987

Seminario menor de Grove Park                                                   1956-1963

Trabajo parroquial en  Aberdovey                                                  1987

Trabajo parroquial en  Wolverhampton                                        1980-2009

En 1996 las Hermanas de San José de la Región Anglo-irlandesa y las de Burdeos, se unieron a las Hermanas de San José de Lyon

Como Hermanas de San José estamos comprometidas en nuestros apostolados y somos responsables de la misión que nos ha sido confiada. Donde quiera que estemos, debemos manifestar nuestro amor a todas las personas, a través de nuestro interés por ellas, nuestra entrega y nuestra colaboración.

Sobre todo,  estamos comprometidas en el trabajo pastoral, y la hospitalidad es un punto fuerte en nuestra vida y en nuestras comunidades. Organizamos retiros personales o en grupo y preparamos a jóvenes y a menos jóvenes a recibir los sacramentos.  Propiciamos lugares eclesiales donde las personas pueden venir, sentarse y gustar la presencia del Señor en un contexto inhabitual.

Visitamos, en su domicilio, a personas mayores y a aquéllas que no pueden salir de su casa; vamos a asilos de ancianos;  en todas partes tratamos de dar apoyo, alegría, escucha y llevamos la Sagrada Comunión a quienes la solicitan.

La capellanía católica, en la universidad o en el ejército, es también una parte importante de nuestra misión, así como el apostolado al lado de las personas que renuncian a la prostitución o a la droga. No olvidamos a los que no tienen casa, sobre todo si tienen necesidad de ser escuchados o de ser apoyados en algo.

Otro ministerio importante: visitar a nuestras Hermanas mayores y enfermas en las casas donde se encuentran y mantener la comunicación con ellas.

El ecumenismo es una parte importante de nuestro apostolado, así como la ayuda a diferentes organizaciones caritativas, sobre todo cuando colectan fondos.

Nuestros Asociados viven de nuestro carisma en su vida cotidiana y tienen encuentros regulares para intercambiar y rezar.

Todas estas formas de apostolado nos permiten vivir el amor inclusivo entre nosotras, con los demás y con Dios.