En el corazón del mundo

Nuestros Orígenes

La Congregación de San José (CSJ) nació en El Puy-en-Velay, Francia, en 1650, en respuesta a la situación de guerra, hambre, injusticia social, etc. que se vivía en el país. Es una de las primeras Congregaciones femeninas reconocidas jurídicamente como Congregación religiosa apostólica,  gracias a su fundador el Padre Jean Pierre MÉDAILLE (jesuita) y a Monseñor Henri de MAUPAS, Obispo del Puy-en-Velay.


 

Durante sus misiones en la región del Centro de Francia, el Padre Médaille conoció a algunas “viudas y jóvenes”, que no se sentían atraídas por la vida religiosa enclaustrada, sino que deseaban consagrarse a Dios y al servicio del prójimo. Eran: Francoise Eyraud, Claudia Chastel, Marguerite Burdier, Anna Vey, Anna Chaleyer y Anna Brun.

Para ellas y con ellas, el Padre Médaille concibió el proyecto de una nueva Congregación. Rápidamente, el grupo fue creciendo y las Hermanas se fueron expandiendo y viviendo en pequeñas comunidades, sin ningún signo distintivo, entregadas a todas las obras de misericordia tanto espirituales como corporales.

 

La Revolución Francesa (1789) dispersó la Congregación. 5 religiosas fueron guillotinadas en el Puy y en Ardéche. Después de la Revolución, algunas comunidades se reagruparon y formaron nuevas Congregaciones.


La Madre Saint Jean Fontbonne, después de estar en la cárcel y de ser liberada, fue llamada a St. Etienne, en 1808, para acompañar a 12 mujeres que querían ser religiosas; ella las formó en la espiritualidad de las Hermanas de San José. Numerosas jóvenes las siguieron.

Posteriormente, la Madre Saint Jean fue llamada a Lyon en donde instaló la Casa Madre. Las comunidades se multiplicaron y dieron origen a nuevas Congregaciones en Francia y en el extranjero. A través de diversos servicios, las Hermanas fueron respondiendo a un abanico de necesidades.

A principios del siglo XX, las leyes de laicización en Francia, así como los llamados de diversos países, llevaron a las Hermanas a partir a: Inglaterra, Armenia, Bélgica, Canadá, Egipto, Estados Unidos, Grecia, India, Irlanda, Líbano, México y Suiza.

Más tarde, animadas por el Espíritu del Concilio Vaticano II (1963-65), las Hermanas buscaron responder a necesidades urgentes en África del Oeste; y desde entonces las congregaciones San José trabajan, cada vez más, juntas.

En 1996 tuvo lugar la fusión de las Congregaciones de Bourg y de Bordeaux con San José de Lyon.

En colaboración con otras personas, trabajamos por la unidad y la reconciliación, viviendo el llamado del Evangelio: “Que todos/as sean Uno/a, para la vida del mundo”.